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CASOS
DE INTERÉS
ES
EL SIDA UNA CONTRAINDICACIÓN PARA CIRUGÍA DE REVASCULARIZACIÓN
MIOCÁRDICA?
JORGE
M. BALAGUER, MD
Division de CirugÍa Cardiaca
Brigham and Women's & Cape Cod Hospital
Harvard Medical School
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del caso haga click aquí
RESOLUCION DEL CASO
Decisión
A pesar de los riesgos legítimos para el paciente y para
el equipo, decidimos proceder con la CRM de urgencia. No participaron
residentes en la operación. El equipo de cirujanos, anestesistas,
perfusionistas, instrumentadoras y enfermeras se constituyó
con staff que se ofreció en forma voluntaria para esta operación.
No participaron enfermeras o instrumentadoras embarazadas.
Operación
El
paciente fue sometido a CRM con circulación extracorporea
(CEC). Se efectuó un puente con la arteria mamaria interna
izquierda a la descendente anterior (DA) y puentes venosos a las
arterias diagonal, obtusa marginal y descendiente posterior (DP).
El tiempo de clampeo fue de 110 minutos y el de CEC fue de 156 minutos.
El enfermo se separó de bomba sin dificultades y se trasladó
a la sala de recuperación en condicion estable. La profilaxis
antibiótica fue la de rutina con cefalosporinas de tercera
generación, inmediatamente antes de la incisión y
durante las primeras 48 horas del posoperatorio.
Precauciones universales estrictas de contacto con sangre y otros
fluídos orgánicos fueron utilizadas durante todo el
caso. El equipo quirúrgico utilizó doble guante, camisolines
y campos impermeables y protección ocular. No se registraron
pinchazos ni cortes accidentales con instrumental quirúrgico.
No hubo tampoco exposición accidental de fluídos orgánicos
del paciente con piel o mucosas del personal del hospital.
El
posoperatorio inmediato transcurrió sin complicaciones. El
paciente fue dado de alta el quinto día posoperatorio en
condición estable y libre de complicaciones infecciosas.
En el seguimiento a las seis semanas, el paciente se encontraba
en buen estado general, totalmente asintomático desde el
punto de vista cardiológico y toleraba las sesiones de diálisis
mucho mejor que antes de la CRM. Las heridas quirúrgicas
estaban bien cicatrizadas sin signos de infección. El recuento
de la subpoblación de linfocitos CD4 era de 300 cel./mm3
y la carga viral era de menos de 25 copias/ ml.
Posoperatorio
alejado
El
paciente continuó evolucionando favorablemente, sin reiternaciones
ni síntomas. Al tercer año de seguimiento, reapareció
el angor que fue de naturaleza progresiva.
Cinecoronariografia demostró puentes permeables y progresión
severa de su enfermedad coronaria, especialmente en el tercio medio
y distal de la DA y alrededor de la anastomosis distal de la DP.
El paciente fue entonces sometido a intervenciones de cateter con
resultados desalentadores. El angor se volvió instable y
de difícil manejo, complicado con arritmias ventriculares
que causaron el fallecimiento de este paciente. Durante los 2 años
y ocho meses de seguimiento, el paciente no presentó signos
de deterioro inmunológico, infecciones o tumores oportunistas.
Antes de fallecer, recuento de la subpoblación de linfocitos
CD4 y la carga viral fueron de 299 cel./mm3 y de 25 copias/ml respectivamente.
Discusión
El
SIDA como una contraindicación de CRM y la futilidad de intervenciones
de la magnitud de la cirugía cardíaca en pacientes
con SIDA
A
fines de la década de 1980, la infección con el VIH
y la presencia de SIDA eran practicamente consideradas contraindicaciones
para cirugía cardiovascular. El mal pronóstico de
estos pacientes (a causa de la infección con el VIH),
la preocupación por infecciones fatales en el posoperatorio
y la consideración que el efecto inmunosupresor de la circulación
extracorpórea debilitaría aún más un
sistema inmune comprometido eran algunas de las razones esgrimidas.
(1)
El pronóstico en general, la sobrevida
y la calidad de vida de los pacientes infectados con el VIH y SIDA
ha mejorado notablemente desde la introducción de los inhibidores
de la proteasa y los regimenes antiretrovirales combinados (2).
Este cambio ha llevado a la comunidad
médica a reconsiderar la indicación de cirugía
cardiovascular en estos pacientes (3).
El riesgo de infecciones, quizás fatales
en el posoperatorio inmediato y deterioro posterior del sistema
immune predisponiendo a infecciones oportunistas.
Salvo en pacientes
que estaban sépticos antes de la cirugía cardiovascular,
en general por endocarditis infecciosa, no se han documentado infecciones
fatales en el posoperatorio inmediato. Tampoco se ha establecido
que deterioro inmunológico o progresión hacia SIDA
se puedan asociar con la cirugía cardiovascular en una relacion
causal (3)(4).
El riesgo al que el equipo quirúrgico se expone en adquirir
la infección con el virus del VIH.
Debido a la transmisión hematógena
del VIH, este riesgo debe ser seriamente considerado. El virus de
VIH ha sido aislado y recuperado en concentraciones elevadas en
sangre y en varios fluídos orgánicos (5).
La transmisión de la infección
a trabajadores de la salud ha sido claramente documentada a causa
de contacto accidental con sangre o fluídos orgánicos
contaminados con el VIH (5)(6)(7).
El riesgo del contacto con sangre contaminada
parece amplificarse en varias dimensiones durante operaciones de
cirugía cardíaca. Estas son por lo general largas
aumentando el tiempo potencial de contacto. La canulacion rutinaria
de los grandes vasos y cámaras cardíaicas incrementa
el riesgo de salpicar con sangre contaminada. Además, la
cirugía cardíaca requiere un constante flujo de instrumentos
cortantes y punzantes que multiplica las posibilidades de accidentes.
A pesar de este riesgo real, no se ha documentado
la transmision del VIH durante una operación de cirugía
cardíaca. El observar precauciones universales
(8) y el manejo responsable de fluídos orgánicos
deben ser enfatizados ya que han sido asociados con una disminución
sostenida en la exposición de trabajadores de la salud con
sangre y fluídos orgánicos contaminados.
Conclusión
Creemos que es razonable proceder con operaciones
de cirugía cardiovascular en pacientes infectados con el
VIH o pacientes con SIDA cuando el riesgo de la patología
cardíaca sin intervención quirúrgica conduce
a un riesgo mayor que el de la infección con VIH y los factores
asociados.
Agradecimiento
Quisiera agradecerle a los Dres. José
Luis Ameriso, Osvaldo Teglia, Patricio Villanueva y Pablo Diana
Bunge por sus comentarios y por su activa participación a
travéz del correo electrónico en relación a
este caso de interés.
Bibliografia
1. Condit D,
Frater RWM. Human immunodeficiency virus and the cardiac surgeon:
A survey of attitudes. Ann Thorac Surg 1988;47:182-6.
2. Palella FJ Jr., Delaney KM, Moorman AC, et al. Declining
morbidity and mortality among patients with advanced human immunodeficiency
virus infection. N Engl J Med 1998; 338: 853-60.
3. Mahan V, Balaguer JM, Mady B, et al. Successful coronary
artery bypass operation in a patient with AIDS. Ann Thorac Surg
2000;70:1698-9.
4. Balaguer JM, Gammie JS, Davaro RE, et al. HIV, AIDS and
coronary surgery. A new appraisal. CHEST 2001;120 (Supl 4): 210.
5. Gerberdin JL, Bryant-LeBlanc CE, Nelson K, et al. Risk
of transmiting the human immunodeficiency virus, cytomegalovirus,
and hepatitis B virus to health care workers exposed to patients
with AIDS and AIDS-related conditions. J Inf Diseases.1987;156:1-8.
6. Stricof RL, Morse DL. HTLV-III/LAV seroconversion following
a deep intramuscular needlestick. (letter) N Engl J Med 1986;314:1115.
7. Neisson-Vernant C, Arfi S, Mathez D, et al. Needlestick
HIV seroconversion in a nurse. Lancet 1986;2:814.
8. Beekman SE, Vlahov D, Koziol DE, et al. Implementation
of universal precautions was temporarily associated with a sustained,
progressive decrease in percutaneous exposures to blood or body
fluids. Clin Infect Dis 1994;18:562-9.
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