Orígenes
de la Revascularización de la Arteria Femoral Profunda
por el Dr. Miguel Angel Lucas
Corría
el año 1962, Hugo
Mercado era nuestro Jefe en los Servicios de
Cirugía Cardiovascular de los Hospitales Militar Central y Ferroviario
Central, allí iniciábamos nuestro noviazgo con la Cirugía Vascular.
Me hice cargo de un paciente (J. L., de Río Colorado, Pcia.
de Chubut) que presentaba un síndrome de Leriche típico. Le
había efectuado la aortografía translumbar y certificado una oclusión
completa aortoilíaca con escape exclusivo por ambas arterias femorales
profundas, con oclusión completa de las superficiales y recanalización
transpatelar de las arterias poplíteas que eran muy pobres.
Paciente
intensamente adelgazado, con dolor de reposo y signos de alteración
trófica distal. Aún no teníamos claro el valor de las arterias
femorales profundas. Mercado
decidió que intentaría la revascularización. Confieso
mi temor para operarlo.
Con Pedro
Bianchi Donaire hicimos la evaluación y decidimos abordar
por ambas regiones inguinales, para evaluar el flujo a nivel de
las femorales comunes con el temor de terminar allí la intervención.
Yo era el cirujano, pero operábamos simultáneamente ambos territorios
crurales. Decidí al palpar y disecar la arteria femoral blanda
en su cara anterior y cálcica en su cara posterior y lateral.
Dudando del flujo, anticoagulamos al paciente con heparina, y
clampeamos la irrigación colateral de la ilíaca distal. Reparada
la femoral profunda, y abierta la arteria, un flujo retrógrado
nos mostró buen escape. Nos miramos con Pedro y decidimos implantar
un segmento de prótesis de dacron en forma de arteriostomía previa,
en ambas arterias, enhebrando antes un catéter plástico en la
arteria femoral profunda irrigando suero heparinizado, para mantener
permeable el territorio distal en las arterias derecha e izquierda.
Dejamos clampeados los segmentos de prótesis anastomosado y procedimos
a abordar por una xifopubiana el abdomen.
La
anastomosis en la aorta la realicé a tres o cuatro centímetros
del clamp infrarenal, y completamos de modo término terminal con
los segmentos protéticos antes confeccionados en las femorales
comunes, logrando la revascularización efectiva de ambos miembros
inferiores. Era mi primer puente aortobifemoral, y el paciente
evolucionó satisfactoriamente con recuperación de los pulsos pedales.
Esa
técnica fue presentada en el Congreso Argentino de Cirugía de
1963, como aporte al tema
oficial de Arteriopatías oclusivas, a cargo del Dr.
Ferrando. Como sólo podía presentarse un autor por
tema en los aportes, Pedro
Bianchi Donaire encabezó ese trabajo, yo presenté allí
"Cirugía carotídea" y
Hugo Mercado "Fístulas arteriovenosas para revascularizar
los miembros inferiores".
Al
comprobar el valor del lecho femoral profundo, como descarga de
las ramas protéticas desde la aorta, varios pacientes fueron intervenidos,
aún con lesión oclusiva completa de las femorales superficiales.
Descargábamos las ramas en la arteria femoral común frente al
ostium de la femoral profunda, técnica que aún empleamos con buen
suceso. Consultada la bibliografía, nos informamos que Trippel
en los Estados Unidos, había aseverado simultáneamente
el valor de las arterias femorales profundas, para asegurar la
viabilidad en los puentes aorto femorales.
Con
Hugo Mercado
realizamos, varios casos, de revascularización, entre ellos
la madre del Dr.
Berconsky, valioso cardiólogo, le realizó, ante
una oclusión completa de la arteria femoral superficial y poplitea,
el parche exclusivo de la arteria femoral profunda en su segmento
proximal, previa endarterectomía y trombectomía de la femoral
profunda con el restablecimiento del miembro isquémico, esta
técnica nos abría un mundo de esperanza en estos enfermos graves.
Un tiempo más tarde Rubén
Siano Quirós se encontró con Hugo
Mercado muy preocupado por sus resultados en la cirugía
de revascularización aorto femoral, Mercado le comunicó nuestro
buen suceso y experiencias verdaderas, comentándole las técnicas
que empleábamos. Rubén Siano, le confesó a Mercado que: "detrás
de cada árbol de la calle Quito, dónde vivía, veía las sombras
de sus pacientes, al regresar por las noches a su hogar...".
Tiempo
después, cuándo las técnicas se habían afirmado, fuimos protagonistas
junto con el Dr. Samuel
Rascován, de la reconciliación de
Pedro Bianchi
Donaire y Rubén
Siano Quirós, que en una disputa académica
estéril, lidiaban por la paternidad del valor de la arteria femoral
profunda. Reconciliación que ocurrió en la casa de Rascován
por entonces Presidente de la Sociedad de Angiología con
mi secretaría. Años más tarde, el tiempo de Alcides
Paolini Landa, Alfredo Viacava, Koike y colaboradores.
Ganó el premio de la Sociedad Argentina de Cirujanos, con
un trabajo sobre el mismo tema, acreditando el valor del lecho
femoral profundo; pudimos apreciar la jerarquía de la presentación
pues fuimos sus comentadores y recomendamos gratificar el esfuerzo.
La respuesta al título que encabeza estas líneas es: a la cirugía
vascular toda; en gran medida a la cirugía cardiovascular argentina,
que afirmándose en resultados exitosos, de la nada, logró técnicas
de avanzada, experimentarlas, difundirlas, compartirlas y permitir
que se nutriera el bien común quirúrgico.
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