David
Grinfeld y el despertar de la Hemodinamia
por el Dr. Miguel Angel Lucas
Debo
confesar el gran aprecio que tuve por David. Hoy quiero recordar
un hecho real, que lo identifica como precursor de los estudios
angiográficos.
Sabido es que Grinfeld desarrolló avances en
linfografías, de los primeros en Latinoamérica, sus publicaciones
lo atestiguan.
Hacia 1958-1960, Grinfeld había ideado una técnica
muy particular de aortografías translumbares.
Era el tiempo de la aguja de punción aórtica:
Paciente en posición decúbito ventral, un través de dedo por debajo
de la arcada costal izquierda, a cuatro traveses de dedo de la
línea media de la columna dorsolumbar.
Hacia la izquierda, punción ligeramente diagonal
en dirección al hombro contralateral (derecho), avanzar
hasta contactar con el cuerpo vertebral.
Se retiraba ligeramente la aguja, se "buscaba"
la aorta con un cambio de medio a un centímetro de dirección y
el latido aórtico se transmitía en los dedos del operador.
Éramos los cirujanos, quienes aplicábamos la
técnica. Luego venía la inyección de la sustancia de contraste
(Triyosóm*, Diprocon*) Para lograr buenas angiografías había
que tener, jeringas metálicas y "buena polenta" al inyectar.
Nos ayudábamos con compresas de gasa en el esternón
y mucha fuerza al introducir la sustancia iodada. Hubo casos como
el del Dr. Hugo Alume en el Hospital. Tornú, que sufrió una fractura
espiralada en su húmero derecho al intentar una aortografía dificultosa.
La
mente genial de David Grinfeld ideó una bomba de inyección casera.
Comentó su
idea con otro grande, Don Alfonso Albanese y ambos movilizados
por el hallazgo, realizaron una primera experiencia en el Sanatorio
de Albanese. David había pergeñado la bomba inyectora con un calentador
Primus*. Eran unos receptáculos de metal de bronce o de
estaño y cobre, en los que se bombeaba el querosén hacia un mechero.
David había reemplazado el inflamable por la
sustancia iodada. El pico del mechero por un pico "luer-lock",
al que unía un tubo de plástico de los de infu-sión endovenosa,
en el otro extremo lo conectaba al culote de la aguja translumbar
ubicada en la aorta abdominal.
Hubo inconvenientes en el estudio del paciente
por la presión alta de la inyección...
Respetuosamente, casi con admiración refiero estos primeros pasos
de una es-pecialidad que buscaba el futuro promisorio que hoy
gozamos, no en balde, la Dra. Liliana Grinfeld, hija de
David enaltece hoy los anales de la hemodinamia argentina.
Gracias
David por permitirme ventilar algún secreto, fueron los primeros
pasos, y los transitamos juntos.
(*)
Marca Registrada
VOLVER
A HISTORIAS DE LA CCV