Hamilton
Naki: el cirujano clandestino
por el Dr.
Roberto Battellini
Hamilton
Naki, un sudafricano negro de 78 años, murió a finales de mayo.
La noticia no figuró en los diarios, pero la historia de él es
una de las más extraordinarias del siglo 20
Naki
era un gran cirujano. Fue él quien retiró del cuerpo de la dadora
el corazón para ser trasplantado en el pecho de Louis Washkanky
en 1967, en la ciudad del Cabo, en África del Sur, en la primera
operación de transplante cardíaco humano con buen resultado.
Es un trabajo delicadísimo. El corazón donado tiene
que ser retirado y preservado con el máximo cuidado. Naki era
tal vez el segundo hombre más importante del equipo que hizo el
primer trasplante cardíaco de la historia. Pero no podía aparecer
porque era negro en el país del apartheid.
El cirujano-jefe del grupo, el blanco
Christian Barnard, se transformó en una celebridad instantánea.
Pero Hamilton Naki no podía salir en las fotografías del equipo.
Cuando apareció en una, por descuido, el hospital informó que
era un empleado del servicio de limpieza. Naki usaba chaleco y
máscara, pero jamás estudió medicina o cirugía. Había abandonado
la escuela a los 14 años. Era jardinero en la Escuela de Medicina
de la Ciudad del Cabo. Pero aprendía de prisa y era curioso. Cambió
e hizo toda la clínica quirúrgica de la escuela, donde los médicos
blancos practicaban las técnicas de trasplantes en perros y cerdos.
Comenzó limpiando los chiqueros.
Aprendió cirugía presenciando experiencias con animales.
Se transformó en un cirujano excepcional, a tal punto que Barnard
lo requirió para su equipo.
Era un quiebre para las leyes sudafricanas. Naki,
negro, no podía operar pacientes ni tocar sangre de blancos. Pero
el hospital hizo una excepción para él. Se transformó en un cirujano...
pero clandestino.
Era el mejor, daba clases a los estudiantes blancos,
pero ganaba salario de técnico de laboratorio, el máximo que el
hospital podía pagar a un negro. Vivía en una barraca sin luz
eléctrica ni agua corriente, en un gueto de la periferia.
Hamilton Naki enseñó cirugía 40 años y se retiró
con una pensión de jardinero, de 275 dólares por mes. Después
que el apartheid acabó, ganó una condecoración y un diploma
de médico honoris causa. Nunca reclamó por las injusticias que
sufrió en su vida entera.
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