ENTREVISTA
AL DR. JOSÉ CARLOS ESCUDERO
por la Lic.
Mabel Alvarez y el Prof. Rubén Suárez
La
presente entrevista fue realizada en la ciudad de Viedma, Río
Negro el 29 de julio del año 2002, en el marco de las Jornadas
"¿Es posible una salud popular?" organizadas por diferentes
actores interesados en la problemática de la Salud Pública
(CTA, ATE, Unter, Asociación Bancaria, SOYEM y Vecinos Autoconvocados).
P-
El título de la charla de hoy va a ser "Salud Popular", entonces
queríamos saber su concepto de Salud Popular.
R-
Salud Popular puede ser aquella salud que beneficia al pueblo.
Suele ser claro cuál es la salud que beneficia al pueblo y cual
no. Por ejemplo, un país que tiene pocas relaciones mercantiles
en salud y que ofrece desmercantilizadamente bienes que se saben
que dan salud a gente con necesidades es un país que tiene
salud popular; la contradicción puede existir cuando puede entenderse
como salud popular aquella que el pueblo siente que es la mejor,
pero no lo sea . Por ejemplo cuando uno trabaja con gente y le
pregunta qué reivindicaciones en salud tiene, mucha gente le dice:
queremos una ambulancia, o queremos complejidad médica, y queda
clarito que la ambulancia no sería una prioridad como gasto en
salud, ni la complejidad médica sería prioridad, y sin embargo
son cosas que mucha gente reivindica como deseosas o deseables.
Por ejemplo lo que hizo Duhalde en la provincia de Buenos Aires
cuando ofrecía (y Solá sigue ofreciendo, que yo sepa),
transplantes gratis; de esta forma una provincia que tiene altos
niveles de mortalidad y morbilidad evitables, pero que mediáticamente
ofrece transplantes gratis, cuyo efecto sobre el perfil de morbimortalidad
es imperceptible, sería una forma de legitimarse ofreciendo cosas
que mucha gente reividica, aunque no es la mejor decisión en salud
si se entiende como salud popular la salud en beneficio de la
mayoría del pueblo. Una contradicción, donde hay que señalar
que el manejo de la salud en los Medios por parte de los vendedores
de alta tecnología agrava el fenómeno.
Los vendedores de medicamentos para trasplantes hacen lobby, los
muertos por desnutrición o por falta de medicina preventiva no.
P- ¿En qué momento percibe que se comienzan
a manifestar las reformas estructurales en el sector salud?
R- Yo pienso que el sector salud ha venido peleando a la defensiva
desde hace muchos años frente al neoliberalismo. Un planteo muy
de máxima, muy de salud popular en el buen sentido, muy de medicamentos
esenciales -hablando de medicamentos- fue el planteo de
la Organización Mundial de la Salud en Alma Ata, 1978. A partir
de ese momento que podría calificar como el momento de gloria
de la Organización Mundial de la Salud comienza la retirada. Mahler
como director de la Organización y quienes lo rodeaban tenían
un planteo progresista de salud, ésto empezó a deteriorarse
en la medida en que el neoliberalismo empezó a pesar más. En los
años ´80, se reemplaza "Salud para todos" por el planteo
de UNICEF que era "atención de salud primaria pero selectiva".
El planteo de UNICEF al comienzo de los ´80 era: hagamos medidas
más o menos de aplicación vertical y no de participación popular,
no hablemos de medicamentos esenciales, y, con buen "costo
- beneficio", hagamos medidas selectivas. Eran ya una idea
de focalización y no de universalidad. Ésto es de los ´80.
Y después viene en gran viento del Banco Mundial, que es el que
nos está golpeando ahora. El
Banco Mundial, buen operador de los intereses del capitalismo,
sobre todo del capitalismo financiero, plantea una salud diferente,
no una salud popular, ni siquiera una atención primaria selectiva,
sino la salud para quien puede pagarla, a través de planes de
salud de capitalización individual, y que todas
aquellas medidas colectivas fueran el mínimo, para aquellas actividades
con muchas externalidades, etc., etc., pero de ahí para adelante
toda la salud tenía que ser que la gente compraba su salud, la
salud se convertía en un bien de mercado, esto es fin de los ´80
en adelante y en esto estamos ahora ideológicamente y factualmente.
Así que yo diría que las reformas estructurales empiezan con el
comienzo del neoliberalismo y al interior de la interna de organismos
internacionales: UNICEF contra "Atención primaria" y después
el gran viento del Banco Mundial: medidas focalizadas al máximo,
medidas de alto costo, medidas que hay que tratar de financiar
a través de endeudamiento externo y no a través de sacarle plata
a los ricos de cada país; todo este planteo focalizador, bancomundialista
del cual hemos padecido todo tipo de síntomas menores, por ejemplo:
el plan de construcción de hospitales -PRESSAL- o el plan materno
infantil -PROMIN- todo administrado por tecnócratas, que son administradores,
gerentes o consultores de estos programas, que por altos sueldos
instrumentan programas costosos y focalizados del Banco Mundial,
que aumentan la Deuda Externa . Basualdo llamaría a ésto
"transformismo de intelectuales".
P-
La siguiente pregunta está relacionada, y algunas cosas ya nos
las fue anticipando ¿Cuál es el paradigma vigente hoy?
R- Yo pienso que en cuanto de ésto se habla - no se habla
demasiado- los dos paradigmas, el fuerte factualmente, pero ideológicamente
cada vez mas débil, sería el paradigma del Banco Mundial
y el débil, pero que alguna vez fue fuerte y esperemos que sea
fuerte de nuevo, es el planteo de una salud no mercantil, universal,
constructora de ciudadanía, pagada por rentas generales, con control
popular, con atención primaria, etc., etc., Estos
serían los dos paradigmas que están navegando en este momento,
ya que el paradigma de la salud asociada al trabajo estilo Obras
Sociales o Seguro de Salud está en vías de extinción, por
una serie compleja de razones. El vigente sería el
del Banco Mundial, que está perdiendo -afortunadamente- fuerza
ideológica y con la crisis de Argentina esto se nota especialmente
fuerte aquí.
P- Con el tema de la crisis actual del
Sistema de Salud ¿Cuáles son los nudos de esa crisis? y ¿qué estrategias
se podrían implementar para superar esta situación?
R- Los nudos de esta crisis son el hecho de que por razones de
correlación de fuerzas no se puede hacer políticas de salud que
sean sensatas, entendiendo por sensatez la aplicación del conocimiento
científico para mejorar la salud de la gente. Cuando Clinton quiso
modificar el Sistema de Salud norteamericano, y le fue muy mal
- y eso que la reforma no era muy importante- pero Clinton y sobre
todo su mujer Hilary quisieron jugarla de Franklin Roosevelt y
Eleanor Roosevelt para mejorar el malísimo sistema de salud norteamericano,
los lobbies: el lobby de medicamentos, el lobby de tecnología,
el lobby de las pre-pagas y de los seguros moviendo centenares
de millones de dólares y lo hicieron pelota. Clinton no pudo decir
absolutamente nada, fue su mayor derrota política en sus años
de presidente. Un comentarista de la escena norteamericana dijo,
analizando ésto, que en Estados Unidos para que mejore
la salud norteamericana se va a necesitar nada menos que una tremenda
conmoción política, nada menos que eso se requiere para que pueda
en Estados Unidos mejorar la situación. Así que el planteo, qué
estrategias se podrían implementar, sería uno, bueno, o movilizar
la sociedad civil -cosa que quizá pase en la Argentina- para pelear
por una mejor salud que la porquería que tenemos, o una especie
de cataclismo social que pone en juego todo, y entonces se puede
empezar a revisar hasta la mala salud que tiene Estados Unidos.
Por ejemplo si llega a pincharse del todo la burbuja de Wall Street
y se licúan trillones de dólares, quizá en Estados Unidos haya
suficiente conmoción política para que se plantee un Sistema de
Salud a la europea occidental, pero por ahí nada menos que eso.
Hace pocos dias Gore Vidal dijo que la única esperanza en EEUU
es que se licúe Wall Street y despues venga una especie de Roosevelt
con su New Deal.
P-
Hoy a la mañana, usted decía que se está moviendo el tema de Salud,
parece que entró en la discusión, ¿eso se va a mantener o va a
ser una cuestión.....?
R-
Buena pregunta, uno quisiera creer que a medida que las situaciones
objetivas siguen deteriorándose aumenta la discusión. Por ejemplo
no hemos llegado, para nada, al punto máximo de la crisis. El
punto máximo de la crisis está por delante nuestro, pese al horror
de hoy con los 19 millones de pobres, la peor crisis está por
delante de nosotros todavía, uno piensa si se mantienen
las condiciones objetivas de deterioro social la gente va a reivindicar
cada vez más una salud diferente, lo cual supone aplicar algún
plan macroeconómico no neoliberal y las consecuencias en salud
que se desprenden de eso. Pero también puede ser que una sociedad
absolutamente hecha pelota se paralice, por ejemplo: cuando Rusia
pasó del socialismo real en deterioro al capitalismo mafioso,
no pasó nada políticamente, se la bancaron; hubo un deterioro
social que tiene pocos ejemplos en la historia del mundo, quizás
Rusia fue el país
en paz que más se deterioró, el país que no estuvo en guerra que
más se deterioró socialmente en el siglo veinte. Y en Rusia políticamente
no pasó nada, se la tuvieron que bancar, se la tiene que bancar
al día de hoy; la esperanza de vida le bajó cuatro o cinco años,
hubo epidemias de enfermedades prevenibles por vacunación, hubo
un deterioro del nivel de vida increíble y no pasó nada. Digo,
para aquellos que piensan que "cuanto peor mejor", por
ahí cuanto peor, más se desmoviliza la gente. Hasta ahora, en
la Argentina al deterioro económico le está sucediendo una creciente
conciencia política, y sino fíjense los problemas que tiene el
bloque hegemónico, a la derecha no le cierra un candidato electoral
-para hablar de elecciones- el peronismo está cada vez más dividido,
el radicalismo pasó a un nivel mínimo,así que pareciera que sigue
habiendo cada vez más conciencia del campo popular y cada vez
más desorden del campo antipopular, pero yo no sé si todavía esto
no se puede revertir. Como toda pregunta histórica es una pregunta
abierta, como no tenemos historia contrafáctica nunca sabemos
qué otra cosa podría haber pasado, y no podemos adivinar el futuro.
A las personas que tienen muchas certezas sobre el futuro suele
irles mal como pronosticadores.
P-
Este tema de la salud ¿entra en el ámbito académico, se discute
en ese ámbito?
R- No, lamentablemente. Argentina ha tenido un boom fenomenal
de postgrados de todo tipo en salud, y lo que uno observa que
está saliendo de estos postgrados, en ésta que es la peor
crisis sanitaria de la historia de Argentina, es casi nada. Es
triste, con lo mucho que se debate por fuera de la Academia. La
Academia sigue enseñando las cosas que enseña siempre y este deterioro
como no hay igual en la historia argentina no se refleja en la
Academia, se refleja en otros lados pero no en la Academia de
la Salud Pública.
P-
En estas posibles salidas ¿cuál es el rol que usted le asigna
a cada uno de los actores intervinientes?
R-
Yo tengo esperanzas que si a los médicos lo siguen haciendo pelota,
un buen porcentaje de los médicos va a combinar su interés egoísta,
material con los intereses de la sociedad en conjunto; muchos
médicos que insistan ahora ser empleados del Estado, esto uno
lo observa en las ciudades donde hay mucha densidad médica, médicos
desesperados porque se desfondó el mercado privado -ya no se pueden
ir a Camboriu, no pueden cambiar el auto, no llegan a fin de mes
- están empezando a exigir ser empleados del Estado.
Esto permitiría que quien tuviera la iniciativa política de lanzar
un sistema estatal encontraría que muchos médicos se sumarían
a eso. Y si en Argentina hay ciento y tantos mil médicos es posible
encontrar de esos ciento y tantos mil médicos -por suerte nos
sobran los médicos- quizá muchos médicos que por una mezcla de
razones egoístas y razones ideológicas aceptarían trabajar en
un sistema estatal con participación y control popular. Así que
este sería un nuevo agente, y en una sociedad tan compleja como
la argentina uno encontraría siempre fracciones capitalistas de
la sociedad que les gustaría una salud mejor, aunque sea por razones
mercantiles, por ejemplo, toda aquella gente que quiera fabricar
o importar genéricos, peleándose con la industria con "I" mayúscula
tan concentrada Es decir, el capitalismo -como todos sabemos-
lleva las raíces de su muerte en sí, y en este momento de tanta
disolución de sociedades, tanta expropiación de bienes de la clase
media -por ejemplo-, en una sociedad tan golpeada y tan buscadora
de tantas cosas uno encontraría muchos componentes que ahora sí
defendería una salud popular, ahora sí, cuando no lo hicieron
históricamente. Como que por algún milagro histórico los psicólogos
formados a la lacaniana van a comenzar a pensar, a lo mejor, que
su destino histórico está asociado a formas colectivas de salud
mental, por ejemplo. O los médicos, o como tanta otra gente, en
un país como la Argentina que es el país más golpeado del continente
americano, donde todo está en revisión.
P- ¿Y el Estado, qué rol juega en este
nuevo escenario?
R- El Estado debería jugar un rol, primero de controlar en serio
las truchadas que se hacen -esto son las truchadas de medicamentos,
las truchadas de tecnología, la corrupción en las obras sociales
que han sido funcionales al orden capitalista .Las obras sociales
en la Argentina han sido excepcionalmente descentralizadas y en
manos o de tecnócratas o de dirigentes sindicales, han sido excepcionalmente
corruptas y favorecedoras del modelo capitalista. Cuando
uno piensa porqué ha tenido tan poca combatividad la clase trabajadora
argentina ante el avance neoliberal, parte de una muy compleja
respuesta es que los dirigentes sindicales tenían la mano en la
lata, entonces ellos al querer coimear y al recibir prebendas
tenían que callarse la boca y tenían que tratar que los dirigidos
de sus sindicatos hicieran el menor cuestionamiento posible. Entonces
el rol del Estado sería, en estos momentos, juntar las piezas
sueltas del rompecabezas, que (por suerte en Argentina tenemos
todas las piezas del rompecabezas) se trataría de armarlo
de otra forma.
En un país que produce alimentos tan barato y con tanta facilidad
es absurdo que exista la desnutrición que tenemos. Un país donde
hay tanta gente capacitada e incluso sobrecapacitada desesperada
por trabajar, un país donde el clientelismo del aparato político
está hoy tremendamente cuestionado, y entonces se podría plantear
teóricamente más fácil un sistema estatal universal y formador
de ciudadanía. Un país que ideológicamente se ha convertido en
el país capitalista menos neoliberal del mundo.En estos momentos,
el discurso de la clase media parece un discurso que hasta no
hace muchos años decía la ultra izquierda.
Esto sucedió por una serie compleja de motivos, en parte
porque los robaron, pero no solamente por eso. Así que el papel
del Estado, si fuera un Estado diferente, si en vez de Duhalde
fuera otro, si no fueran los partidos tradicionales, armando estas
piezas del rompecabezas de otra forma Argentina podría tener una
salud bastante mejor, lo cual a su vez le daría legitimidad política
al gobierno que se animara a hacer esta patriada, al cual van
a sabotear de todos lados, no nos hagamos ilusiones.
P-
¿No estuvo mucho tiempo el tema de salud determinado a la discusión
en los ámbitos puramente específicos, es decir, era propiedad
de los médicos, propiedad de los trabajadores de la salud?
R- Sí. Por ejemplo cuando se planteaba históricamente que un ministro
de salud tenía que ser médico. Al revés, un ministro de salud
trabajador social, o cientista político, o sociólogo sería un
mejor interpretador de la realidad social que cualquier médico
con su inocencia de formación en ciencias sociales o psicológicas.
Esa era parte de la explicación, pero la otra parte mucho tiempo
se pensó que la salud era una cuestión que se resolvía individualmente,
no había una larga historia de políticas sociales en salud, y
no había un equivalente en salud de la escuela sarmientina del
guardapolvo blanco que ya tiene ciento cuarenta años de historia
en la Argentina, no había una tradición de políticas sociales
en el área de salud, como sí la había de políticas sociales en
el área de educación. Las
familias tenían internalizado que los chicos tenían que ir a la
escuela y aprender, la escuela tiene que ser gratuita además,
básicamente, pero la gente no tenía internalizado que si la gente
está enferma hay que atenderle la enfermedad aunque no pueda pagar.
Ahora se está moviendo esto, pero es reciente. A mí
me parece buenísimo que existe pero hasta hace pocos años no pasaba.
En educación si pasaba y en salud no pasaba, ahora está pasando
en salud y enhorabuena.
P- Bueno, acá tenemos el cuadro de situación,
caótico, crisis total, terminal, encima si decimos que el punto
máximo de la crisis está adelante... ¿cómo salimos de esto? ¿qué
es lo que hacemos?
R-
Veamos lo que pasó en Cuba. Cuba se despega del orden capitalista
a noventa millas de Estados Unidos en el año 60, con situaciones
parecidas y diferentes a las de Argentina. Primero, Cuba se pudo
despegar relativamente fácil porque es una isla. Cuando
Estados Unidos quiere desestabilizar un país, le dificulta a Estados
Unidos que el país sea una isla, por ejemplo, a Cuba tuvieron
que invadirla por mar, y cuando se invade por mar se tienen más
problemas técnicos, por ejemplo la Fuerza Aérea Cubana hundió
gran parte de los buques invasores. Cuando Estados Unidos tuvo
que desestabilizar a Nicaragua había una frontera de tierra y
desestabilizar por tierra es una pavada, con lo cual mi consejo
es que si uno quiere independizarse del capitalismo depredador
mundial le conviene que su pais sea una isla. En el caso de Argentina
no somos una isla, pero, primero, tenemos todos los insumos dentro
del país para que haya buena salud, los cubanos no los tenían,
se les fue la mitad de los médicos, por ejemplo, así que tuvieron
que empezar a formar médicos rapidísimamente. Pero claro, a los
cubanos los ayudó el socialismo real, que tenía defectos, pero
los bancó. Cuando Estados Unidos apretó a Cuba privándola de petróleo,
los rusos, entonces llamados soviéticos, ponían un petrolero por
semana en el puerto de La Habana. Ahora el socialismo real ha
desaparecido. Así que Cuba tenía ventajas e inconvenientes y Argentina
tiene muchos más insumos para tener una salud -quizá- que en algunos
años pueda ser tan buena como la de Cuba, pero la correlación
de fuerzas es mucho más desfavorable: no es una isla, el apriete
va a ser mayúsculo. Por otro lado, el destino de Argentina va
a estar ligado a todos los países de América Latina que ahora
le están saliendo medios rebeldes a Estados Unidos. Sin contar
con que la crisis interna de Estados Unidos se ha agravado...
es una situación muy compleja. Yo diría resumiendo que técnicamente
la Argentina tiene muchos más insumos que los que tuvo Cuba cuando
hizo su patriada, el año 60 - 61. Argentina tiene mucho más pero
la correlación de fuerzas políticas es bastante más difícil, pero
también me parece que es una opción abierta.
P- Hoy a la mañana nos decía quem estaba
perdiendo fuerza la Organización Panamericana de la Salud, la
pregunta es -algo ya nos adelantó- ¿cuál es el rol de la OPS hoy,
teniendo en cuenta que su slongan´s de siempre ha sido "Salud
para todos"?
R- En general, las agencias de las Naciones Unidas tuvieron su
momento de gloria cuando existía la guerra fría. Al existir
la guerra fría, las Naciones Unidas y su sistema de agencias,
entre ellas la Organización Mundial de la Salud, actuaban un poco
de intermediarios entre el mundo socialista y el mundo capitalista.
Siendo intermediarios tenían un papel activo y útil. Ahora que
desapareció el mundo socialista real -independientemente de sus
limitaciones, uno lo extraña, aunque fuere por su capacidad de
frenar los peores excesos del capitalismo, ahora que desapareció
este mundo, Estados Unidos no necesita intermediarios de ningún
tipo, así que se van al diablo la Organización Mundial de la Salud
y la Organización Panamericana, ahora es el Banco Mundial, y el
Departamento del Tesoro y la CIA. Por ese sólo hecho la Organización
Panamericana de la Salud está en baja. Y está en baja, además,
yo diría un poco por debilidad intelectual, porque quien quiere
ser funcionario de una agencia internacional -yo he sido funcionario
de Organización Mundial de la Salud- en el fondo la tiene que
jugar de diplomático no tiene que decir lo que piensa, así que
hay una escasez de coraje moral en la gente que acepta trabajo
de esas agencias durante muchos años; tiene que acostumbrarse
no a decir lo que hay que decir sino a decir aquello que le permita
hacer carrera y que le renueven el contrato. Así que tienen una
debilidad intrínseca muy básica. Y dentro de lo que pasó en el
mundo y en América Latina en las últimas décadas, el pensamiento
en salud se ha enriquecido muchísimo; así que el pequeño papel
normativo - intelectual que tenía la Organización Panamericana
de la Salud, digamos en los años ´60 y ´70, lo ha perdido porque
el conocimiento en salud y en medicina social se ha enriquecido
muchísimo por aportes que vinieron de todos lados. Así que, desfinanciada
porque Estados Unidos no paga las cuotas, acobardada porque el
Banco Mundial los hace marcar el paso y porque la represión ideológica
es muy fuerte, su papel es pequeño. En los ´70 uno podía plantear
funcionarios de Organización Panamericana de la Salud que eran
progresistas, ahora, olvídese, no hay, no hay más. Un poco la
carrera de Juan César García en la Organización Panamericana de
la Salud en los años ´60 y ´70. Ahora no hay más progresistas
explícitos, apenas uno que otro medio encubierto y porque el marcapaso
ahora es el Banco Mundial. Si uno es un buen tecnócrata y trepador
mas vale que trate de conseguir trabajo con el Banco Mundial y
ya no con la OPS.
P- Siempre que hablamos de la salud,
hablamos de los médicos. Pero hay otros sectores ahí, por ejemplo
tomemos al hospital: enfermería; una cuestión que se está desarrollando,
hay un bajo porcentaje de enfermeros profesionales y hay mucho
auxiliar que ahora tienen que pasar a ser enfermeros. Nosotros
acá en Río Negro tenemos una Ley de la Función Pública que tiende
a eso, pero... ¿cómo es el desarrollo? ¿qué me puede decir de
la enfermería como auxiliar así de la tarea...?
R-
Yo de enfermería sé poco, tengo muy poco contacto con enfermeros.
Tengo muy buenos contactos con trabajadores sociales, y eso me
pone contento porque trabajo social -intelectualmente- se ha prestigiado
mucho y porque trabajo social en el campo de la salud, de la salud
colectiva, de dar oreja, apoyo y contención a todos los componentes
sociales asociados a la enfermedad biológica tiene un papel enorme.
Uno combina que cada vez más gente estudia trabajo social -lo
cual es bueno-, que cada vez tiene mejor formación académica,
lo cual también es bueno y que realmente tienen una tarea -no
actual, sino potencial- importantísima en patología crónica, patología
domiciliaria, patología social, patología mental, etc., etc. Así
que espero que trabajo social cumpla ese lugar, y hasta cierto
punto psicología, aunque la formación excesivamente académica
de salidas y enfoques individuales en la Argentina creo que no
le hace mucho bien a la psicología argentina. Y enfermería seguro
que sí, pese a mi pequeño contacto con la gente que hace enfermería,
supongo que puede tener una visión de los componentes sociales
y psicológicos del fenómeno de salud y enfermedad tan buena como
la de los médicos, por ejemplo. A los médicos se les enseña tanta
biología, tanta explicación exclusivamente biológica de la salud
- enfermedad y les fortalecen un poco, además, la omnipotencia
arrogante que tienen que hace que no sean demasiado buenos evaluadores
del complejísimo fenómeno salud - enfermedad .
P-
Y eso se nota bastante, es bastante tangible ver eso en el hospital,
en el funcionamiento mismo ... cuesta. Nosotros acá en Río Negro,
a parte de la crisis del sistema de salud, bueno... como en la
Argentina, estamos, está en crisis el Estado, el Estado rionegrino
está en crisis. Nosotros no somos ajenos a ningún proceso que
pasó en la Argentina: se vinieron las privatizaciones, acá incluso
hubo un plebiscito anterior donde se consultó, salió que no pero
después fue que si; se precarizó el trabajo con leyes muy puntuales,
y bueno devino en una crisis económica que ahora hace que tengamos
un atraso salarial bastante importante y por lo tanto se pauperizó
un enorme sector de la población asalariada, de la población económicamente
activa y con un sistema económico totalmente destruido; a parte
acá el fuerte nuestro es la fruticultura y en una mesa, por ahí,
uno lo último que va a comer es la fruta ¿no? Pero hay intentos
de... por eso está usted acá, de ir juntando los distintos sectores
¿cuáles serían las estrategias que podríamos utilizar viendo desde
afuera el esquema, que se repite, que uno lo puede ser en cualquier
otra provincia supongo, como para comenzar a nuclear estos esfuerzos,
estas voluntades...si es que hablamos de salud como algo integral
-¿no?-?
R-
La pregunta es una pregunta ambiciosísima, porque la pregunta
sería algo así: ¿como hace uno para acumular poder? Yo no tengo
una respuesta muy clara, yo hago lo que puedo, pero yo no estoy
seguro de que mi respuesta sea la correcta. Es la gran pregunta
en política ¿cómo hace uno para acumular poder para hacer las
cosas que piensa que debe hacer? Yo pienso que, las acciones de
nuestros enemigos nos ayudan, en ese sentido, yo suelo decir -como
chiste- que el motor de la historia suelen ser los errores del
enemigo, que uno ante el error del enemigo contragolpea y avanza.
El error del enemigo, su lógica corrupta,
ha sido por ejemplo: la expropiación de los ahorros de la clase
media, lo cual es interesantísimo, ya no son proletarios que le
sacan plusvalía, ahora le sacan la guita a la clase media, eso
hace que la Argentina se haya convertido en un país tan interesante.
Un país en donde la clase media tiene un discurso anticapitalista,
que no es una cosa común. Eso por un lado. Cómo se puede evidenciar
esto, y pienso que una forma de evidenciar esto sería demostrar
lo fácil que sería tener una salud buena; el modelo histórico
de Cuba Argentina no lo va a seguir, yo pienso que es irrepetible;
por ejemplo la sociedad civil argentina es muchísimo más compleja
que la sociedad civil cubana, la sofisticación intelectual argentina
es bastante mayor que en Cuba, para bien o para mal,. pero si
tomáramos algunos elementos de la receta cubana que son actividades
mano de obra intensivas y sobre todo preventivistas, con personal
asalariado a través de un sistema salarial gratuito, si sumamos
a esto todos los componentes que podemos plantear de control popular,
que va desde el control del presupuesto -estilo PT Brasil- hasta
instancias de control en todos los ámbitos de trabajo sanitario
-y ahí tenemos un trabajo imaginativo para hacer- si les demostramos
a los gerentes de la Argentina capitalista actual -que es la clase
de los partidos políticos mayoritarios- las barbaridades que suceden
cotidianamente, la gente que se muere innecesariamente, la gente
que se enferma innecesariamente, la gente que está tan mal que
ni siquiera puede acudir al hospital, los hospitales que retacean
servicios en un momento de deterioro social que no tiene precedentes,
si les rompemos la paciencia con esto aprovechando la democracia...
Ojo, yo no sé cuántos años vamos a seguir
teniendo democracia, porque la democracia es posible que deje
de legitimar al capitalismo en América Latina, como en los ´70;
y yo no sé si la sumatoria de Chávez, Lula, la situación
del Perú, Colombia, la Argentina, Uruguay no puede estar haciendo
pensar a los capitalistas que se acabó la democracia porque ya
la democracia no sigue legitimando el orden capitalista. Fukuyama
decía: termina la historia porque el neoliberalismo ganó en economía
y la democracia reina en todo el mundo. Que el neoliberalismo
quiere seguir ganando plata no tengo dudas, pero yo no sé si la
democracia cuando deje de avalar al neoliberalismo la van a seguir
apoyando o van a estimular un golpe de estado. Lo que pasó en
Venezuela hace un par de meses es sintomático, hubo una clara
luz verde norteamericana y de gente de la Comunidad Europea y
del Fondo Monetario, luz verde, para el golpe que volteó a Chavez
durante 36 horas, yo pienso que caminamos hacia diferentes salidas
no democráticas en función de que la crisis del capitalismo se
agrava-. Pero entonces, mientras tenemos democracia, vamos a ver
por cuanto tiempo, demostrarles que en Argentina produzcamos alimentos
para trescientos millones de personas y halla desnutrición es
una vergüenza cósmica, que haya muchos trabajadores de la salud
desempleados y que haya gente que se muere sin atención médica
es otra vergüenza cósmica, que el Estado retacee atención en el
peor momento de la Argentina moderna es terrible...
P-
Pero eso implica un compromiso social, de esa sociedad civil que
tiene que poner el hombro ¿no?
R- Sí, pero esta va a ser una lucha de todos los días, no solamente
el compromiso sino enfrentar los tremendos saboteos que surgen
de todos lados para que esto no suceda.
P-
En cuanto el tema "medicamentos" ¿podemos producir, o esa definición
de emergencia sanitaria frena la producción?
R- La Organización Mundial de Comercio prevé que los países que
tienen emergencia sanitaria pueden fabricar medicamentos sin pagar
patentes. La Organización Mundial de Comercio suele ser una correa
de transmisión de la Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos,
y mas en general del capitalismo, especialmente el financiero,
de los países centrales, pero en cosas así -además porque
tiene una interna- tiene algunas cosas no necesariamente de capitalismo
salvaje. Entonces uno puede invocar: estamos
en emergencia sanitaria y entonces podemos fabricar medicamentos
nosotros. Por ejemplo Estados Unidos invocó esto para
producir o conseguir que la empresa farmacéutica -Roche creo que
era- le vendiera muchísimo más barato el medicamento contra el
ántrax, porque cuando hubo esta famosa epidemia de ántrax contemporánea
con el atentado a las Torres, -que de paso, es casi seguro que
el saboteador fue norteamericano, queda claro, no era un árabe,
era un norteamericano dentro de Estados Unidos- cuando vino esta
tremenda epidemia, el gobierno norteamericano se dio cuenta que
la empresa tenía la patente sobre el antibiótico anti-antrax.
Estados Unidos que es un país central dijo no, no corre la patente,
te vamos a obligar a que nos lo vendas mucho más barato, es un
país capitalista central que conoce su interés nacional y Argentina
es un débil en parte por debilidades autoinfligidas, manejado
por una clase política de bajo horizonte, sin conviccciones ni
coraje. Pero Argentina podría teóricamente invocar la emergencia
sanitaria, que es real, diciendo: empecemos a fabricar medicamentos
pese a que tengan patente. Lo que Ginés González García dijo en
Ginebra hace un par de meses: "estamos en emergencia",.
Lo que se cuidó de decir, lo que no dijo, es: ya que estamos en
emergencia empecemos a fabricar medicamentos por nuestra cuenta
sin pagar patentes. Claro, si Ginés dice ésto, cuatro minutos
después deja de ser ministro de Duhalde, pero es una cosa
que teóricamente se puede invocar. En eso estamos, si Argentina
está dispuesta a pagar el costo político de hacer esto, se puede
hacer. Lo hizo Brasil, y qué tiene Brasil que no tiene Argentina;
lo hizo Sudáfrica, Sudáfrica se aguantó un apriete fenomenal,
el vicepresidente norteamericano que en ese momento de llamaba
Gore, vicepresidente de Clinton, fue a Sudáfrica a apretar al
gobierno sudafricano para que no fabricara medicamentos contra
el Sida; y le dijeron que no, y ganó Sudáfrica. A mí no me queda
clara la extrema pusilanimidad de la clase política argentina.
P.
Usted, ¿como se autodefine?
R- Yo tengo una vida muy particular, porque yo soy profesor del
sistema universitario, público, gratuito, argentino, con lo cual
concurso periódicamente, soy evaluador, director de tesis, evaluador
de investigaciones, estoy en el ambiente académico argentino como
uno de sus miembros, y eso me permite -gracias a Dios-, decir
exactamente lo que pienso. Así que siento que tengo una posición
privilegiada. Cuando yo volví del exilio elegí trabajar para la
universidad, cuando la alternativa para intelectuales que volvían
del exilio era entrar a trabajar como consultor en la Organización
Panamericana de la Salud, o fundar una consultora, o cosa así.
Yo agradezco a Dios, y a los ángeles,
y a lo que sea, de que elegí ser profesor universitario, y eso
me ha dado una autonomía intelectual muy grande. Así
que tengo el privilegio de que me paguen para hacer lo que me
gusta y para decir lo que pienso. Diría que soy un izquierdista
independiente. Utilizo categorías analíticas que vienen de lados
distintos, trato de ser ecléctico en lo que espero que sea el
buen sentido, la salud es un fenómeno tan complejo que hay que
utilizar categorías analíticas que vienen de todos lados y por
ahí algunas buenas categorías que vienen del psicoanálisis como
la pulsión de muerte individual y colectiva sirven, y algunas
categorías que tienen que ver con la patología colectiva de las
poblaciones visto del lado de la biología y la ecología, y cosas
así, independientemente de las buenas categorías que vienen del
marxismo. En ese sentido trato de ser ecléctico. Y mi formación
académica, no siendo argentina es en gran parte norteamericana,
y una cosa buena que uno saca si es que ha estudiado en Estados
Unidos es que la vida académica norteamericana es en promedio
bastante mala, y la peor vida académica norteamericana es muy
mala, pero en Estados Unidos que tiene doscientos y tantos millones
de habitantes hay mucha gente que estudia muy seriamente los fenómenos
sociales, y por ejemplo la mejor investigación en el mundo que
se hace contra el neoliberalismo se escribe en inglés y parte
de eso se origina en Estados Unidos. Así que mi formación sociológica
empezó siendo norteamericana, con mucho énfasis en metodología,
pero en un país tan complejo, y en muchos aspectos tan terrible
como Estados Unidos, hay grupos de gente que es absolutamente
admirable, que publica cosas de absolutamente primer nivel.
P.
Dr. Escudero, gracias por su tiempo y atención.
Jose Carlos ESCUDERO:
Médico sanitarista y sociólogo. Ex investigador de la Organización
Mundial de la Salud. Ex profesor titular de la Universidad Metropolitana
de México. Actual profesor titular de las Universidades Nacionales
de Luján, La Plata y Buenos Aires. Evaluador de CONEAU y CONICET.
Autor de numerosas publicaciones y colaborador en revistas especializadas.
Goza de reconocida autoridad docente y es valorado como experto
y conferencista.